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COMO EN AÑOS ANTERIORES LOS SELLOS NO UTILIZADOS SE REENVIARAN A LA FEN A PRINCIPIOS DE OCTUBRE

"NACI DESNUDO Y VOY A MORIR DESNUDO, NO VEO NADA MALO EN ELLO"

Justin Timberlake

lunes, 13 de julio de 2015

NaturPlaya. Alemanes todos

No puede decirse que el viaje fue bueno, ni cómodo, ni agradable. Salimos de Oviedo a las cinco de la madrugada, tomamos un avión a las ocho llegamos a Palma a las once, alquilamos un coche y tardamos cuatro horas en llegar al Hotel Naturplaya, Primero nos confundimos de carretera luego tomamos el camino mas largo y por ultimo la urbanización no estaba en el pueblo y el acceso se encontraba en obras. Pero llegamos, comimos en el último turno y gastamos el resto de la tarde en la piscina.
El hotel, situado en Sa punta de s´Espayol, estaba muy bien. Tres bloques de habitaciones con vistas al mar o a las piscinas, que habían sido, antaño,  apartamentos con cocina, salón y dos estancias para dormir, hoy solo eran dormitorios con grandes espacios vacíos, pero la tranquilidad y las vistas lo compensaban.
En la piscina, alemanes. Nadie del grupo de la FEN apareció por allí.
Cenamos temprano y nos retiramos sin haber, aún, contactado con nadie de la Federación Española de Naturismo y ni del resto de las Asociaciones que la integran.
El hotel, único naturista de Mallorca, llego a un acuerdo para celebrar en él la Asamblea Anual, y en eso estábamos. Por la mañana, en el desayuno vimos a casi todos nuestros compañeros que, o se habían extraviado o tuvieron retrasos con los vuelos o estaban haciendo turismo por la isla.
Las Asambleas Anuales, al menos a las que yo he ido, suelen ser un autentico coñazo. Van los jefes de la FEN, que lo montan, dirigen y organizan todo, las cuatro asociaciones afines a ellos que apoyan incondicionalmente cuanto digan o sometan a votación y el resto: los pequeños en número de socios, los no amíguetes, los recién llegados. En este selecto grupo nos encontramos nosotros. Primero, nuestro informe anual se había extraviado (se remitió en Febrero y estábamos en Mayo). Luego entregamos en mano una copia del mismo y por razones desconocidas no se incluyo en el borrador que posteriormente se envío a todos los asistentes. Al final, cuando se dio por finalizada la sesión y al darse cuenta que al menos una de las Asociaciones importantes, no había llegado, se decidió abrir un nuevo debate por la tarde, eso si, sin avisar a nadie de los mindunguis, que aparecimos, en consecuencia, al final de la misma.
Chascarrillos al margen el grueso de la Asamblea se centro en los pagos de costas judiciales habidas por la pérdida de un juicio en Cataluña y las previsibles en tres localidades más: subida de cuotas, retoque en los presupuestos, donaciones, ideas y más ideas.
Afortunadamente, tras esa  serie de discusiones, hubo en España una elecciones y, o casualidad, aquellos ayuntamientos involucrados en los diferentes procesos judiciales, cambiaron de color político. Los nuevos gestores son ahora más asequibles al desnudo y lo normal es que todo se solucione. Gracias a Dios.
La Asamblea Anual finalizo, los dirigentes regresaron a sus respectivos lugares yo, jubilado y vago por excelencia, me quede a conocer el funcionamiento de un hotel nudista y las bellezas locales de esa parte de la isla.
El buffet, en el desayuno, petado de turistas. Todos alemanes, eso si muy agradables. En cada cruce a la mesa de alimentos, miradas sonrientes, bajadas de cabeza, cesiones de paso, balbuceos incomprensibles.
Mas tarde, en la piscina, los mismos compañeros, pero desnudos, repetían y repetían idénticos gestos. Con algunos mejoras verbales:”Fría”, refiriéndose al agua, “cerveza”, ofreciéndonos un bote o botellín, “calor”, alabando el sol y la ausencia de nubes.
Desde mi hamaca los veía deambular por los alrededores de la pileta y me preguntaba que buen servicio de propaganda tendría el hotel para albergar, en mayo, como treinta parejas de nudistas, ninguno joven ni con niños ni animales. Por lo que pude enterarme, por el servicio, venían por estancias semanales y sin una agencia que les gestionara los viajes.
Me entere mas adelante que la colonia alemana en Mallorca es enorme y el boca a boca debe funcionar a las mil maravillas.
Los mercadillos populares son diarios, móviles de pueblo en pueblo. Y, como no, llenos de alemanes. Puestos de ropa, artesanías, alpargatas, flores, cuadros, bisutería, arte. Para nosotros los problemas se centraban en el idioma: alemán y en el transporte a la península de lo comprado en nuestro exiguo equipaje de mano.
Los alemanes cenan temprano y muy arreglados, a pesar de estar en un centro nudista. El hotel lo sabe y en esta actividad pone todo su esmero. Camareras, maître de cocina, gerente, sommelier,  todos a la orden de los germanos. Al final, paso a los salones: copas, juegos, bailes y risas.
Con esta rutina, tras una semana, estábamos totalmente morenos, seguíamos sin hablar alemán pero nuestra cantidad de sonrisas y reverencias había aumentado en un mil por cien.
No fue una despedida tradicional de “hasta nunca”. En el 2016 regresaríamos y, si hubiese suerte, en Octubre de este año. En ambas fechas seguiríamos bañándonos en pelotilla con alemanes, veríamos jugar a la petanca a los vikingos del norte, en el pueblo vecino y contemplaríamos rojos atardeceres al calor de un gin tónic en copa de balón  con una rajita de limón y mucho, muchísimo, hielo.