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COMO EN AÑOS ANTERIORES LOS SELLOS NO UTILIZADOS SE HAN REENVIADO A LA FEN A PRINCIPIOS DE OCTUBRE

"NACI DESNUDO Y VOY A MORIR DESNUDO, NO VEO NADA MALO EN ELLO"

Justin Timberlake

martes, 13 de mayo de 2014

Desnudo escénico

Cuando menos es mas………..polémico

El desnudo se ha convertido en un elemento recurrente en las operas. ¿Una estrategia de marketing o exigencias del guión?
Como alguna vez comente, mis salidas a Madrid son siempre provechosas, esta, sin duda también lo fue.
Viaje, como de costumbre, por celebraciones familiares e intente ver lo que el mundo cultura madrileño ofrecía. Era Febrero, el arte pictórico estaba en su apogeo y el teatral iniciaba su andadura..
Pasee por las ferias de Arco, Justmad y Art Madrid; en esta última, dos galeristas asturianos el de Van Dyck y el de Cervantes 6 me facilitaron invitaciones, para ella y el resto, sirviéndome a la vez de cicerones dentro de la maraña artística: ¿que se podría comprar?, ¿cuales fueron las revelaciones del año?, ¿como estaba, después de la crisis, el mercado del arte? Pase tardes muy agradables.
El programa nocturno se presentaba, en principio, como más excitante. Entre una invitación explicita de Presidente de la Fen, para asistir al estreno de la obra “Eva muerta”, cuya peculiaridad era que tanto “el Protagonista” como los asistentes debían estar completamente desnudos; el montaje de la opera “Alceste” o el pase de “Pegados”, un musical diferente, me decidí, mas que nada por la invitación directa que se me hizo, por la primera.
La elección fue un error. El grupo amateur teatro Fierabrás, para mi desconocido, ponía en escena un monólogo del director del mismo, escenificado por el único actor de la compañía, por exigencias del guió, en riguroso desnudo, sobre la supuesta muerte de Eva en el Paraíso.
El teatro, situado en el área de la antigua movida madrileña, tenía eso y nada más. Un escenario, reducido, íntegramente pintado de negro, un juego de luces monocromático y una red en el suelo, simulando la tierra donde nacía y moría Eva. Por allí corría, lloraba, se reía o escondía el monologuista, con la exclusiva ayuda de una banda musical que no daba sentido al texto, tanto cuando se estaba en el paraíso o en el infierno (la Tierra). La verdad es que me aburrí. Al final hable con el actor. Entendió mis críticas sobre los decorados, inexistentes, los pocos juegos de luces, la posible ayuda de figurantes que dieran más vida a la acción. Todo se debía a la falta de recursos y al hecho de tener que adaptarse a los locales que, cada fin de semana, alquilaban. Con el autor-director no pude hablar por no aparecer tras la representación.
El público si, todo desnudo. La capacidad máxima del local era de (60) sesenta localidades y aquella noche asistimos cincuenta y seis (56). Sin ser una eminencia matemática, y ante el asombro y extrañeza de la mujer del Presidente, la distribución por sexos era de 50 hombres y 6 mujeres, todas ellas pertenecientes a la Fen; globalmente estábamos 13 socios de la Fen y 43 foráneos, solo hombres, asistentes curiosos que se desnudaron, cuando apagaron las luces y, se vistieron casi antes de terminar la representación. El vino que la compañía obsequio a los presentes lo tomamos exclusivamente los socios de la Fen y como no, yo fui el que mas bebí y el último en marcharme, pero, sin poder hablar con el jefe del cotarro.
Aunque en el montaje de “Alceste”, dirigido por Warlikowski, la aparición de desnudos es algo residual, la realidad es que es una práctica casi habitual que se puede ver, sobre todo, en producciones que ofrecen una lectura, más actualizada y menos tradicional de algunos títulos operísticos. Una practica a la que no ponen ningún acento extraordinario los directores de los teatros, pero que sí, es cierto,  puede derivar en una atención mediática que incremente, a su vez, la expectación del público. ¿Se trata de una fórmula para captar un nuevo público o un tabú sin resolver? Puede decirse que, “cuando un desnudo resulta gratuito en una ópera, entonces el montaje es malo”.
“Pegados”, por último, fue un musical diferente. Un espectáculo picante que me recordó mi tiempos juveniles de la Dictadura, en los que el desnudo estaba prohibido y guionistas, actores y directores hacían lo posible y lo imposible para insinuar, decir con medias palabras, enseñar veladamente todo aquello que el público reprimido  quería, ver, sentir, escuchar. Lo pase bien y me trasladó a las tardes eróticas de la “Revista”, en las que, haciendo de "claqueros", especie de aplaudidores o silbadores profesionales, entrábamos gratis en algunos teatros, nos colocaban en las últimas filas o en el anfiteatro y terminábamos en las primeras admirando las mallas rotas de las “vedetes”, sus pelucas deshilachadas y descoloridas, sus trajes mil veces rezurcidos y en las que soñábamos que, en algún momento, se descosieran dejando ver las carnes, entonces flácidas, de las bailarinas.
Casi sin querer vinieron a mi memoria la inigualable Celia Gamez, Conchita Velasco, Elthel Rojo, Esperanza Roy, Lina Morgan y tantas otras que junto a Zori, Santos y Codeso, Juanito Navarro, Tony Leblanc y demás, que ahora mi mente no recuerda, hicieron pasar a mi generación noches de fantasía e irrealidad, noches de deseo, de copas, de sueños imposibles.
A base de gin-tónics fui recorriendo mi Madrid mozo a la espera del ALSA que me devolviera al Oviedo cotidiano.